
Se llama Alberto Martín Perea Marrufo y aunque posiblemente su nombre no les resulte familiar, se trata del responsable de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) en Tlaxcala.
Es capitán de Navío Infantería de Marina y arribó a la entidad el 9 de agosto de 2023 con la consigna de fortalecer las acciones y resultados en materia de seguridad.
“La confianza que hoy depositamos en él se sustenta en el prestigio, eficacia y lealtad que a lo largo de la historia ha demostrado la Secretaría de Marina al pueblo de México”, externó la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros al tomarle protesta.
Sin embargo, a 100 días de asumir el cargo “nadie sabe, nadie supo” de su estrategia de seguridad.
El séptimo titular
de la SSC (después de 3 secretarios y 3 encargados de despacho), se mantiene agazapado ante hechos delictivos que, si bien estadísticamente mantienen a Tlaxcala como el estado menos inseguro del país, la percepción ciudadana difiere de la realidad de los fríos datos.
Por sólo citar dos ejemplos, ahí están los homicidios dolosos que posterior a su llegada siguen presentes, como ocurrió en las últimas horas en plena vía pública de Santa María Texcalac, Apizaco o en un centro nocturno de San Pablo del Monte, sin reporte de detenidos.
Para su buena suerte, el informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública revela que Tlaxcala reportó 326 delitos durante octubre de 2023.
La entidad fue la que menor número de denuncias por ilícitos del fuero común registró, seguida de Yucatán con 352 y Chiapas con mil 154.
No obstante, eso no significa que el robo de automóviles (el de mayor incidencia en el estado) haya sido abatido, pues tan sólo el mes pasado los maleantes se apoderaron de 166 unidades y a lo largo de 2023 van mil 565 denuncias por este delito.
Tampoco hay que perder de vista que Tlaxcala acumula 119 homicidios de enero a octubre, de los cuales 92 fueron dolosos y hay 12 casos de feminicidio, y en el último mes, ya con Perea Marrufo como titular de la SSC, ocurrieron siete asesinatos, cinco de ellos violentos.
Si el titular de la SSC tiene una estrategia para abatir la inseguridad, seguramente tiene que ver con la justicia divina.
Por solo citar dos casos, los alcaldes de Apizaco y Huamantla, Pablo Badillo y Salvador Santos, ya abrieron la ventana rumbo a su reelección en 2024.
Si bien ello dependerá de la circunstancia política y contexto social en el que ambos se encuentran, será interesante seguirles la pista porque si lo logran, pasarán a la historia como los primeros alcaldes a los que les fue ratificada su gestión por sus gobernados.
En contraparte, si pierden serán recordados no por lo que hicieron, sino por lo que dejaron de hacer al ambicionar más años en el poder.
A ello hay que sumar que al momento de separarse del cargo, no caigan en la tentación de torcer la ley para dejar un sucesor a conveniencia, pues en el caso de Huamantla, Salvador Santos tiene como su archienemigo al primer regidor, Alejandro López Cortés, quien legalmente debería asumir el cargo, aunque con él los huamantlecos podrían “salir de Guatemala y pasar a guatepeor”, por aquello de los excesos en los que ha sido evidenciado el edil en redes sociales.
Efeméride
El 14 de noviembre de 2004 y en una muy cerrada elección, Héctor Israel Ortiz Ortiz obtuvo el triunfo en las urnas ante el priista Mariano González Zarur, con algo así como tres mil 900 votos de diferencia.
Lo ocurrido hace 19 años no tendría nada de extraordinario de no ser porque en aquel entonces casi nadie cuestionó que el hoy exmandatario tuviera orígenes oaxaqueños y que, para ocupar ese cargo, legisladores de aquella época también cayeran en la tentación de hacer una reforma constitucional, pues la ley anterior también decía que únicamente los nacidos en Tlaxcala podían ocupar la primera magistratura de la entidad.
De hecho, hay quienes afirman que el entonces candidato del PAN no tuvo empacho en presentar ante el desaparecido IET dos actas distintas, lo que toca a la historia cuestionar.
No cabe duda que la memoria es corta y la historia cíclica, con la diferencia de que en aquel entonces no había redes sociales.
De los concursos de belleza de las distintas ‘misses’ que en antaño nos representaron como Señorita Tlaxcala mejor ni hablamos, porque es penoso recordar que desde la Secretaría de Turismo iban a buscar a guapas damas a Guadalajara para hacerlas tlaxcaltecas.



